Autoretrato

“Con la derrota aprisionando mis muñecas
Intento levantarme de la cama cogiendo
La taza de café caliente con las manos.
Mascullo entre dientes el triste azar que,
Cada mañana, me depara el tiempo.
Me levanto sin fuerzas al son del claxon matutino
Que me hiere los tímpanos como sirenas lloronas
Del amanecer urbano.
Acaricio el cristal y busco el tacto de tu foto,
Mis dedos resbalan por la superficie fría,
Pero no consiguen alcanzarte.
Poco después me alejo por la puerta,
Cruzando a la otra habitación donde está baño.
Giro completamente el grifo y el agua sale hirviendo
Cae sobre mi cabeza enjabonada
Y se lleva los restos de espuma camino del desagüe.
Salgo empapado, regando el suelo con un sendero de gotas
Me lío la toalla a la cintura y es entonces cuando mi cuerpo
Empieza a reaccionar.
Dentengo la mirada en el armario, casi desierto,
Cojo una camisa, los vaqueros, unos boxers y me visto.
Y Salgo a la calle esperando encontrarte.
Es así como cada mañana sobrevivo
a tu recuerdo.”

Mariano Cuesta
30 de mayo 2011