Que nunca me escuchaste e ignoraste mi ayuda para mejorar como lo hicieron conmigo.

Que nunca aceptaste mis palabras y tu soberbia te impidió aprender de ellas.

Que a pesar de todo sigues intentando ser el centro de todo lo que te rodea.

Que haces lo que no querías que hicieran contigo, seguir en terrenos que ya no te corresponden.

Que pensaste que tu manera de hacer las cosas era siempre la mejor.

Que siempre querías las cosas en el momento sin importar lo que tuvieran que hacer los demás.

A ti…

Ojalá algún día aprendas a valorar lo que otros intentamos hacer por ti y tú no te dejaste.