Los días más largos dan paso a las noches tempranas

recubiertas de frío y de nostalgia.

Aquella tierra azul se hizo un hueco en mi rutina,

vacas, nubes, gamas de grises, una ciudad maravillosa.

Me llenó de colores los ojos, me dejó una forma de vivir

y de entender que no todo es sol y playa.

Partir me dejó un poco huérfano este cuerpo vacío,

mientras que la ciudad en la que vivo, llena de sol, no me dice nada.

Volveré algún día.