Berlín

Todas las tardes ando largos paseos por las calles de esta ciudad, El sabor proletario del café y los titulares de un periódico de ayer se instalan en mis labios con sabor amargo. El tiempo corre en mi contra y sé que es probable que no llegue a la cita, pero mientras me detengo a observar a la gente en la calle. Aparentan ser felices, o quizá soy yo que les envidio. Berlín es tan extraña que ...

Me duele el norte

Me duelen el norte, el sur El este y el oeste. Me duele la existencia sutil del tiempo que desgrana mi paciencia. Y esta sensación de exilio permanente no me deja vivir. Camús me describía en El Extranjero, y Kafka me diseccionó en El Proceso. Me han escrito tantas veces en espejos de palabras que sigo sin saber quién soy. Completamente viernes, sin más que un no-lugar inexistente.

El mundo es hostil

El mundo es hostil un jueves por la tarde, desaparecen las ganas como disueltas en café amargo despintando paredes. Los autobuses cruzando letanías con transeuntes anónimos. La lluvia repiquetea en los cristales cantando una canción de otoño y miedo. La primavera está desnuda en una cárcel, el frío campa a sus anchas por este despertar. El gato me mira y me sonríe, se apiada de mi por ser un ...

Vulnerable

Sentirme vulnerable es una cuestión de tiempo, como abrir el periódico por los crucigramas, como los cuervos, que alimento a conciencia, en la estantería izquierda del dormitorio de invitados. Más allá del sonido del despertador y tostadas crujientes como el casco de un barco a la deriva. Sentirme vulnerable es una cuestión de espacio, de verme solo, o rodeado de una multitud inexistente, que ...

No lo vi venir

A pesar de las luces, del ruido, de lo estridente del asunto, no lo vi venir. Y una brutal explosión de incertidumbre se instaló en mis entrañas, sembrando un mar dudas. Los periódicos se volvieron papel mojado en la estación que cantaba Luis Ramiro. Sigue lloviendo, ahora, como antes los teléfonos dejaron de sonar todo era mentira. Y ya no habrá que esperar nada más, todo acabó y ya no ...

Tropezar

Sentir que tropiezo y, a cámara lenta, caigo. Instantes fundamentales que se deshacen entre las manos. Cambiar y no darse cuenta. Sentir que no hago pie en la piscina del mundo. Que voy contracorriente o que no voy, quizás. Ya no sé quien soy.

Tarde de lluvia

Soy un borrador de mi mejor versión, sin acabar y con las dudas mordiéndolo todo. Me canso de vivir. La vida me pesa.   Espero una tarde de lluvia que se lleve los números rojos… Quiero mirarme en el espejo y nadar hasta la orilla. Ser flexible.      

El trabajo bien hecho

El trabajo bien hecho sabe a chocolate caliente, a pan tostado, a media tarde o a victoria. A sudorosas madrugadas de verano o al césped que moja tu entrepierna.   Sabe como el calor de unos labios rendidos a la excelencia de la tierra firme o la herrumbre matinal atormentada por el no saber de este futuro incierto   Sabe a versos libres, descolgados como aves migratorias en el ...

Mi universo

Mi universo simbólico ha desaparecido entre promesas de futuro incierto. Los martes se diluyen en ausencias, como las gotas de lluvia una tarde de otoño. El periódico del día cuenta medias verdades, con grandes titulares que nunca dicen nada y en la calle revolotean cuartillas publicitarias: productos con precios en oferta.              

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