Puntualizaciones a lo que dice el ministro Fernández:

El matromonio homosexual NO acaba con nada, porque las personas homosexuales siguen sin poder tener hijos biológicamente. Se otorgan derechos legales que están reflejados en la constitución. Todos somos iguales ante la ley (O eso dice  la leyenda).

Diversos estudios citan la cifra de población homosexual entre 1-3% de la población mundial.

Deberíamos plantearnos si las guerras, los vertidos tóxicos, el hambre, la pobreza y muchas cosas más ponen en jaque a nuestra especie. Las declaraciones del ministro están fuera de lugar porque además confunde una cuestión biológica con una cuestión legal.

El tabaco, las fugas radioactivas, la soltería, la negación o imposibilidad de las personas heterosexuales a tener hijos o el celibato, también son factores que pueden acabar con la especie y no por ello se les retira, en su caso, el derecho. Voy más lejos, la medicina y la farmacia, según su argumentación, son contra natura porque luchan por alargar la vida y/o eliminar circunstancias adversas contra la especie. Si todo fuera natural todos los medicamentos sintetizados a lo largo de la historia serían poco menos que infernales. Pero claro, como eso cura y nos beneficia se hace la vista gorda.

La cuestión de fondo es que a los conservadores rancios del Partido Popular se erigen en adalides de “no sé muy bien qué” y se sienten autoridad moral para decir lo que está bien o no.

Es obvio que los homosexuales no pueden tener hijos biológicos, pero solo en el caso de los hombres, puesto que las mujeres sí que pueden (gracias a la fecundación in-vitro). Y algunos me dirán. Pero es que eso no es natural. Y yo pregunto ¿Y qué lo es? ¿Acaso no ha evolucionado todo? ¿Qué es lo natural?

En 1874, John Stuart Mill en “Sobre la naturaleza”, formuló y distinguió cuatro sentidos en los cuales algo puede ser considerado como “natural”. En un sentido, la naturaleza es simplemente la totalidad de las cosas existentes, todo lo que hay en el universo; En segundo lugar, es la obra de Dios, distinto de lo humano, mientras que en un tercer sentido, es aquello que es independiente de la influencia o invención humana, y por último, en el sentido de ser auténtico o fiel a sí mismo.

Partiendo de esta base nos volvemos a hacer la pregunta. ¿Acaso la homosexualidad es antinatura? El hombre, como especie racional, siempre ha atribuido una función reproductiva para mantener la especie, pero hay numerosos casos en diferentes especies animales que abren otras posibilidades. Delfines, orcas, pingüinos rey, pulpos, monos, etc, tienen miembros homosexuales en su comunidad.

El matrimonio o unión de personas del mismo sexo, o como lo quieran llamar, es un derecho, independientemente de si es fértil o no. Porque el derecho no debería estar sujeto a un rendimiento para con la especie. El ser humano tiene derechos por el hecho de serlo, ya que el derecho ha sido creado por el hombre. Y creo que los que proclaman la exclusión de derechos por unas circunstancias no merecen la categoría de ser humano.