Cuando llegue diciembre

Y el frío nos acaricie la cara

Llegarán las sonrisas más dulces

Como gotas de lluvia.

 

Llevaremos más ropa

Y, sin querer, abriré la ventana.

El café se enfriará como siempre

y todo dará igual, en un principio.

 

Cuando llegue diciembre

y el color de tus ojos pinte mi pared

Daremos rienda suelta a los deseos

una mañana más, hasta la noche.

 

Abrazaremos al colchón

y nos despertaremos lejanamente solos.

El sol invadirá la estantería

donde antes colocabas el café.

 

Cuando llegue diciembre

y el calor artificial fusile nuestros cuerpos

ávidos de sed, llegaremos tarde

al desencuentro fugaz de lo inventado.