Desnudo y sin palabras me detengo
a colocar los libros deshojados
los poemas de tu piel no terminados
en tus ojos me pierdo y me entretengo

Más de una vez advierto y te prevengo
en la dulzura de mis ojos conquistados
que tu cuerpo, mujer, de mis costados
aguardan el deseo que sostengo

contra viento y marea delirante
la gran tormenta de tus besos lentos
no resisto, al naufragio navegante

Me dejo arrastrar por tus calidos vientos
convertidos en palabras elegantes
que dictan el fragor de los intentos