Hoy, la tristeza me muerde los deditos de los pies… es uno de esos dias en los que uno no se ubica, y no sé muy bien porqué. Es una sensación amarga, como el sabor de los dedos despues de tocar una naranja…
Aparentemente no tengo motivos para estar así. Me va bien en la universidad, me va saliendo trabajo, hay alguien muy especial en mi vida, me van a entregar la casa en menos de tres meses… y aquí estoy, con mi tristeza momentánea. Quizá es el cambio de estación, no lo sé… Podría escribir los versos más tristes esta noche, como Neruda, pero me niego a darle cabida a la tristeza. No se lo merece. De cuando en cuando escribo sobre ella, como si siempre tuviera su sombra persiguiéndome, esperando a que me descuide y entonces me atiza con todas sus fuerzas. Quizá tus ojos tristes, quizá mi incompetencia en algunas ocasiones para hacerte sonreir… Acaso los exámenes, la premura del tiempo, este futuro inmediato tan dificil… Me gustaría estar ahora en una playa desierta mojandome los pies en la oscuridad de la noche, con la luna empapando las olas con su gélido brillo de plata, en un profundo silencio solo interrumpido por el vaiven de la espuma. Me gustaría no volver a sentir nunca esta tristeza de hoy, tan amarga, tan sucia, tan incongruente como estúpida… y es que odio con todas mis fuerzas sentirme triste sin motivo…

Siempre que me siento así, recuerdo esta escena de American Beauty…

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