La carne está escrita con recuerdos tangibles.
Hay versos en los poros y párrafos atados a la espalda,
puntos suspensivos que denotan una ausencia
y ausencias que son punto y final de alguna historia.

El pecho es un conjunto de glosas silentes
de lo que un día fue todo.
Volverá el reposo con los versos de Pavese
y la calma que me trajo Balestrand.