Tengo siete dedos en las manos y no me quejo de los tres q me faltan.
Doy gracias por tener siete y no menos.
Ando mal, pero ando.
No he acabado la carrera, pero lo estoy haciendo.
No soy el mejor en nada, pero no hay un solo día que no intente serlo.
Hay muchas veces que no consigo lo que quiero, pero gano en experiencia.
No dejo de luchar hasta conseguirlo.

Hay que saber perder y reconocer cuando uno se equivoca.
Antes intentaba engañarme con excusas y echándole las culpas a todo el mundo,
cuando yo era el principal culpable de todo.
Era soberbio y eso mismo me cegaba.
He llorado y sufrido mucho pero he aprendido de cada lágrima que he derramado.
A pesar del daño que me han hecho, he aprendido de los consejos de la gente que me quiere.
Me hacían daño porque me tocaban el orgullo y eso nunca gusta. Ahora lo agradezco.
El tiempo pone a cada uno en su sitio. La vida es cuestión de actitud.
Y mi actitud es comerme el mundo.
Saborear la vida como si fuera mi último día…