Mi universo simbólico ha desaparecido

entre promesas de futuro incierto.

Los martes se diluyen en ausencias,

como las gotas de lluvia una tarde de otoño.

El periódico del día cuenta medias verdades,

con grandes titulares que nunca dicen nada

y en la calle revolotean cuartillas publicitarias:

productos con precios en oferta.