Escondido en la cierta oscuridad de la noche, cada vez más mañana, no consigo dormir. Le doy vueltas a mi vida y a pesar de que ya pasó la peor parte, por el momento, sigo teniendo cuestiones por resolver.

Este mes de marzo que ya se fue ha sido duro, muy duro. Ha tenido cuestiones que me han llegado a voltear la vida hasta ponerla patas arriba. No consigo dormir.

Tengo hambre. Principios de mes y no tengo, apenas, nada en la nevera. Empezamos bien.

No consigo dormir, decía. El reloj de pared resuena abandonado en un altillo, pero sigue su labor.

A pesar de todo quiero brindar por la gente que me hace mejor persona.