Hay tardes que saben a zumo de piña y a derrota,

Rezo con devoción para que las nubes desaparezcan

entre los rayos de sol que se dibujan en el horizonte.

La inconsistencia de la situación es propia del azar,

descansa sobre los hombros de la suerte y la desgracia.

Me repito a diario en el proceso vital de las ausencias.

Contar. Cuentos y cuentas, números y palabras inertes.

Intervalos que no serán más que un silencio de blanca.

Compases que ya no tendrán el sonido celestial de ayer.

Si llega el invierno no quiero estar allí. Eso es todo.