Escucho el silencio entrecortado
por las pálidas luces de la calle
y tu recuerdo me suena en las entrañas.
– Hace tanto ya que no nos vemos
que casi no recuerdo tu sonrisa.
Ni recuerdo tu nombre, ni tus ojos,
desfigurados por la presencia del olvido.

Sólo recuerdo que te quise mucho
y tú, que nunca reparaste en ello, lo ignorabas.
Ya no habrá pan para nosotros,
ni espacio para compartir los dulces sueños,
ni tiempo para vernos, ya mayores,
envejecer tan juntos y queridos
como me hubiese gustado desde siempre.